En el escrito anterior alguien muy cercana, a veces demasiado lapa, me dijo algo que llevaba mucha razón. Soy independiente, pues sí, y mucho, pero como ella dice necesito mis raices para vivir. Mis raices son toda aquella gente (tampoco mucha), que tengo a mi alrededor, todos aquellos que, a veces más a veces menos, habéis estado a mi lado; todos aquellos por los que he llorado, todos aquellos con los que he discutido, todos aquellos con los que he reido, todos y cada uno de vosotros que tanto me habéis hecho sufrir y que tan feliz me habéis hecho.
En mi anterior escrito puse que tenía que elegir, me equivoqué. Elegí hace muchos años y estoy orgullosa de ello, solo que las cosas han cambiado y ya nada es de color de rosa, pero la elección está hecha y no me arrepiento absolutamente de nada.
A todos los que alguna vez, aunque fuese por un segundo, habéis estado a mi lado, gracias, os devo la vida
dijous, de novembre 09, 2006
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