diumenge, de febrer 19, 2006

Brisa marina

La brisa removía mi pelo como a las olas. La luz del faro iluminaba el mar. La luz de las farolas de la lejana playa se reflejaba en sus ojos, hipnotizaba. Sus pupilas clavadas en las mías. El aire helador se calaba hasta los huesos, pero eso no importaba. Sus brazos me rodeaban dándome un calor indescriptible, un calor que nadie más habría podido sentir, pero que yo lo notaba hasta el último rincon de mi cuerpo. El tiempo transcurría más deprisa que de costumbre, pero para nosotros estaba detenido, no existía. El cielo cubierto de nubes que no dejaban ni insinuarse a las estrellas. La luz de la luna reflejada en la oscura agua, agua que envestía ferozmente contra las rocas, con la intención de mojarnos, pero sin conseguirlo. Las palabras que no se pronunciaban, pero que flotaban en el aire, solo dos palabras. Los besos que nos hacia alejarnos de esa realidad, de ese sitio, los besos que hacían del el momento, un momento perfecto. Las miradas de complicidad, las sonrisas de bienestar, los besos llenos de magia...mágia, esa es la palabra. Todo estaba lleno de magia, una magia que hubiese sido perfecta si hubiera detenido el tiempo, o almenos hubiese hecho que el momento hubiera durado tantos minutos como gotas en el mar.

Los dos solos, sin más compañía que nuestros cigarros, que a causa del viento soltaban minúsculas chispas. El calor probocado por su chaqueta era suficiente para mantener, almenos sí mis manos, calientes. Ha sido un momento único, precioso, llento de un encanto indescriptible, un encanto que nos ha alejado de todo el mundo, de todo ruido, solo quedaba el de las olas chocando contra las rocas, y por supuesto, el sonido que proboca un te quiero, un te amo, un te deseo, un te adoro, un me encantas y un te anhelo.


Ha sido el acto final de un fin de semana perfecto. Un fin de semana lleno de amor, encanto, dulzura, magia, pasión y placer. Él me hace sentir todo eso cada minuto que pasa, cada momento que paso a su lado. Lo quiero como hacía mucho tiempo que no quería a nadie. Me hace sentir algo totalemente distinto a lo que me habían hecho sentir antes. Él es el dueño de mis sueños, el dueño de mis besos, el dueño de mis caricias, el dueño de mis ojos, el dueño de mi cuerpo, el dueño de mi alma, el dueño de mi corazón. Pero lo que más me gusta de él es que no se ha adueñado de mi pensamiento. Estoy “atada” a él pero a la vez me deja ser libre, algo que yo valoro muchísimo. Pasamos horas juntos, pero nunca me canso de él, nunca me canso de mirarle, tiene algo que me ha hecho adicta a él, quizá será su forma de tratarme, o quizá ese misterio que tiene, no lo sé, solo sé que estoy enamorada, no, enamorada no, lo que yo siento por el rompe barreras, traspasa los límites. No sé si esto a la larga será bueno o no, solo sé que no lo olvidaré en la vida porque lo que me hace sentir, eso, eso no tiene palabras.

divendres, de febrer 10, 2006

Amar significa no tener que decir nunca lo siento

Hace bastante que no escribo por aquí, supongo que es porque tampoco tengo mucho que contar, o que todo lo que tengo que contar tampoco es de gran importancia para los que leáis esto.

“I ahora que se k estaras leyendo esto te lo digo: eres lo mejor que me he pasado, me has devuelto las ganas de vivir, de levantarme por las mañanas, de querer ver un amanecer en una playa solitaria juntos los dos, abrazados entre caricias i besos que nos acaricie el agua del mar los pies mientras nos besamos en la lejania, la lejania que creas cuando me besas, es una vacio que llenas i que solo puede segir lleno si me vuelves a besar, i tu desde que estamos juntos nunca has dejado ese vacio ni medio lleno, ni medio vacio....Simplemente, te quiero....”

Lo leí hace tiempo, cuando lo escribiste, y desde entonces lo he vuelto a leer una y otra vez. Te lo juro, esa noche no me enfadé, simplemente no lo entendía, aunque después de que me explicaras lo que pasó antes, lo que él te dijo, empecé a comprenderlo. Por eso te pido que nunca te calles nada, que ya sé como eres, que si es una gilipollez no te haré caso, esperaré a que se te pase y punto, pero a lo mejor, algún día, no es una gilipollez y por eso quiero que me lo cuentes todo, por muy tontería que te parezca, que estoy ahí para escucharte, aunque aveces delires, pero para eso estoy. Y no hace falta que te diga que me encanta escucharte, me encanta que me cuentes tus batallitas con tus amigos, me encanta cuando te ríes cuando recuerdas tus anecdotas, que me encantas todo tú. Me encanta cuando me miras porque me haces sentir única, me encanta cuando me miras porque veo en tu mirada la mirada más sincera del mundo, me encanta cuando me sonries porque como tu dices, sé que lo haces por puro placer y eso para mí significa mucho, me encanta cuando me besas porque me trasladas a otra realidad, me encanta cuando me acaricias porque haces que se detenga el tiempo, me encanta cuando me abrazas porque lo haces con todas tus fuerzas pero a la vez...pero a la vez lo haces con tanta dulzura que parece que tengas miedo a que me rompa, me encanta cuando me susurras al oído porque por un segundo el mundo se queda en silencio para que yo pueda oírte, me encanta cualquier cosa de ti...supongo que es porque te quiero, porque me has devuelta la esperanza y la alegría, la esperanza de saber que aún hay gente por la que merece la pena vivir y la alegría de saber que tengo a mi lado a una persona como tú. Te amo, lo sabes, y no me cansaría nunca de decirtelo