Las cosas han cambiado mucho, muchísimo. Nos guste o no es así, pero lo que no se puede hacer es achacar toda la culpa a una. Cuando algo así pasa debemos pensar que todos tenemos parte de culpa, aunque haya veces que también tenga culpa algo no humano, seguramente lo más triste del tema.
Es duro ver como ese algo poco a poco le va haciendo tanto daño a la gente que quieres, y como estas se van olvidando de ciertas prioridades para pasar a tener una sola. Es duro ver como esas personas que tanto quieres dejan de ser ellas mismas para transformarse en puros juguetes de ese algo. Es duro, pero es lo que hay. No voy a ser yo quien intente hacerles abrir los ojos, no. Seguramente me criticarían por ello.
Pero soy feliz, porque he aprendido a no depander de esas personas, no significa que las haya olvidado, no confundamos términos.
Cuando se den cuenta, juro que estaré allí para ayudarles, pero mientras tanto, es su vida, no puedo cambiarla.