divendres, de desembre 23, 2005

Confusión

Me duele la cabeza. Llevo más de 24 horas dándole vueltas a lo mismo. Me siento tonta, o simplemente, confundida. No sé lo que tengo que hacer, no sé lo que quiero hacer.

Con él me siento bien, y me encantaría que estuvieramos...“oficilamente juntos”, pero tengo miedo. Los que leais esto entenderán mis razones, y los que no lo entendáis, simplemente leer el resto del bolg y lo averigüariés. Me han hecho mucho daño, muchísimo, y tengo miedo de volver a pasarlo mal. Sé que en una relación, si la persona con la que estás te importa de verdad, simpre lo pasas mal porque siempre pasan cosas, y si la relación se acaba, pues se pasa mal. Pero yo me he llevado un chasco demasiado grande y eso ha provocado que desconfie de cualquiera que se cruze en mi camino. Él no tiene la culpa, lo sé, y me entinde y me comprende, y dice que sólo me quiere hacer feliz, pero yo no puedo dejar de pensar que cuanto más feliz me haga peor será la caída. Sé que a lo mejor vivo demasiado en el pasado, que no todo el mundo es igual, pero mi vida me ha llevado a este punto, y ahora no sé como seguir.

Todo empezó siendo una simple aventura, ni él ni yo queríamos compromiso, por decirlo de alguna forma, solo a alguien con quien poder calmar ciertos sentimientos que los dos llevámamos dentro. De ahí paso a ser algo más. Se hizo público y se combirtió en algo conocido como rollo. Nunca me ha gustado esa definición, pero es que no encuentro las palabras adecuadas para definir lo que había entre nosotros. Pero eso se combirtió en algo más, y esto sí que no sé como llamarlo. Y todo esto en menos de dos semanas. Y no sé si estoy preparada para dar el siguiente paso, porque tampoco quiero equivocarme y después hacerle daño. Pero también pienso que si doy ese paso será el último para poder continuar con mi vida y conseguir ser feliz de nuevo. Él me lo ha dicho. Él quiere hacerme feliz y piensa que yo también le haré feliz a él. Y no lo niego, yo también pienso que puede hacerme feliz, pero hasta cuando? ¿Hasta que se canse y yo vuelva a pasarlo mal? Ya sé que no tiene por qué ser así, pero creo que es comprensible que después de haber vivido lo que yo he vivido, piense así.

Quizás sí que pueda tener una relación formal con él, pero todo está llendo muy deprisa, o no. A lo mejor simplemene estamos sacando los dos algo que llevábamos dentro desde hace tiempo, y no podíamos abrirnos el uno al otro por las circustáncias. No sé nada. No sé que hacer, ni como actuar, y tengo miedo a cagarla. Tengo miedo de hacerle daño si tomo la decisión equivocada o de que me haga daño él a mi si finalmente me acabo enamorando de él, porque sería posible, por no decir casi seguro, si la cosa continua así.

Hay dos salidas: la primera es arriesgarlo todo y dejar el final al destino, difrutar del momento sin pensar en lo que pasará mañana. La segunda, tomarme un tiempo para pensar, ver como van las cosas y aclararme. Ya sé que la segunda parece la más razonable, pero también puede que él se canse de esperar, cosa que sería normal. Él quiere una cosa, y lo tiene claro, pero tampoco puede esperar a que yo me aclare toda la vida.
Llevo 24 horas pensando y siento que la cabeza me va a estallar. Tabaco, necesito tabaco...

dijous, de desembre 15, 2005

Cambios, y de los de verdad

Ya estoy aquí de nuevo, y esta vez lo hago con una sonrisa en mis labios.
Mi vida ha dado el cambio que tanto esperaba, o a lo mejor simplemente la que ha dado el cambio he sido yo, sinceramente no lo sé, solo sé que vuelvo a ser feliz.
Ya lo era desde hace tiempo, solo que ahora ha llegado ese puntito que faltaba para acabar de hacerlo redondo.

¿Enamorada? No, y sinceramente, tampoco quiero. Simplemente me gusta. Y es la razón por la que voy contenta el instituto, porque sé que me lo voy a encontrar, que me va a tratar bien, que voy a estar a gusto con él. Lo que no me gusta es ser el centro de atención. Saber que cuando estoy con él 100 ojos me observan pensando: qué fuerte, estos dos están juntos. No me gusta, pero lo comprendo, así que solo esperaré a que pase. Pero a él le debo que mi sonrisa sea completa. Cuando yo estaba mal él siempre intentaba sacarme una sonrisa, ahora ya lo ha conseguido, y es una sonrisa permanente. ¿Raro?, puede, ¿tiene futuro?, no lo sé, y sinceramente no me importa si lo tiene o no. Ahora no voy a mirar al futuro y preocuparme en lo que puede venir luego, ya estoy cansada de hacerlo. Simplemente vivo el momento, y éste es mi momento, disfrutaré al máximo de él, y cuando se acabe, se acabó y ya está.

Pero no todo se lo debo a él, porque sin esas personillas que me rodean y que hacen de todo esto mi vida, han sido el punto clave, el muro de carga en el que me he apoyado y que me ha tendido la mano para ayudarme a levantarme. Hay muchos, y si tuviera que dar uno a uno las gracias este texto no acabaría nunca, así que solo voy a hablar de la persona que más ladrillos puso en ese muro que me ayudó a volver a ser feliz.

No hace falta que diga su nombre, aunque en este blog he hablado muchísimo de ella. Ella me lo da todo, sin ser exagerada. Para mí ella es la luz que hace brillar el sol cada día, aunque últimamente no se asoma mucho por aquí, pero yo sé que siempre está ahí. Nunca le podré agradecer todo lo que hace, incluso lo que hace inconscientemente. Ella hace que yo cada día tenga fuerzas para levantarme y nunca la podré substituir por nada ni nadie en este mundo. Aunque nos alejemos, aunque no nos volvamos a ver nunca más. Con ella he vivido todo, siempre hemos estado juntas en los momentos que han marcado nuestras vidas, y esos momentos no los volveré a vivir con nadie, viviré otros, pero nunca más los nuestros. Ella permanecerá en mi recuerdo en un pódium, será siempre la Fernando Alonso de mi vida, la número 1 en todo, incluso en sus días bordes, en sus paranoias, siempre será esa persona que me enseñó a vivir sin saber lo que estaba haciendo. Por eso te digo que te quiero como a nadie, que para mi lo eres todo, que si lo que tu significas para mi se pudiera pagar con dinero no habría dinero en el mundo suficiente para comprarlo porque es incalculable, que si a veces no estamos muy unidas es porque existen otras cosas que lo dificultan, pero te juro que no pasa un minuto en que tu rostro no aparezca en mi mente, y en mis labios no aparezca una sonrisa de felizidad al saber que estás cerca de mí y que siempre, pase lo que pase, dentro de mi habrá un rinconcito que llevará tu nombre, aislado a todos los demás nombres que han aparecido en mi vida. Por todo eso yo intento cada día demostrarte lo que significas para mí, solo quiero verte feliz porque te lo mereces, por eso me duele tanto verte llorar o triste, porque cuando por tus mejillas caen lagrimas, mi corazón sangra porque no puede aguantar verte así. Si alguna vez alguien, dentro de muchos años, me pregunta cual es el amor de mi vida, de mi boca saldrá un nom capicua, porque lo que tu me has dado, no habrá hombre en mi vida que pueda igualarlo. Te quiero