El sonido de las hojas secas arrastrándose por el suelo a causa del viento inexistente, la inmensa soledad de la noche interrumpida por el estruendo de algunas motos que pasan por la calzada con el tubo de escape trucado con el único fin de hacerse notar, las estrellas brillando en el firmamento, casi invisible desde aquí abajo por culpa de la contaminación lumínica, las voces de los, mínimo, 100 senegaleses que viven en mi vecindario (sin intención de ser racista, todo lo contrario, pero es la verdad) y como siempre, el camión de la basura haciendo su solitaria ronda por el pueblo recogiendo el reciente pasado de sus habitantes, legales e ilegales.
¿Alguien se ha parado a observar la vida de este pueblo de noche? No hablo de la vida nocturna, slamers y demás, hablo de la zona pueblo, de su cielo, de su horizonte marcado por la preciosas luces de la triste petroquímica, de sus polizontes que solo salen de noche seguramente a causa de su miedo a que descubran que este no es su país y los devuelvan al infierno y de esos extranjeros que, muy probablemente perdidos y desorientados, sin más lucidez que la que dan 5 o 10 litronas de cerveza, buscan casi desesperadamente su hotel/apartamento, lugar que seguramente está en la otra punta de Salou y que mientras intentan recordar por donde queda les gusta que el resto del mundo sepa de su existencia. Hablo de ese pueblo, de ese pueblo que hasta cuando es puro, es triste, de ese pueblo que hasta cuando es triste, lo amo. Hablo de mi pueblo.
De mi pueblo, de mi mar...El mar, gran expansión de agua a la que no le doy demasiada importancia y a la que tanto hecho de menos cuando estoy lejos de ella. El mar me hipnotiza, pero yo prefiero el mar en invierno, sin gente, cristalino como una lágrima, calmado como la brisa, solitario como la nada... Ese es mi mar, esa soy yo. Llevo el agua salada en las venas y creo que debería serle un poco más fiel.
Si un día para mi mal viene a buscarme la parca
Y empujara al mar mi barca con un levante otoñal
Dejad que el temporal desguace sus alas blancas
Y a mi enterrarme sin duelo entre la playa y el cielo
Y en la ladera de un monte más alto que el horizonte
Quiero tener buena vista
Mi cuerpo será el camino, le dará verde a los pinos
Y amarilla al aquenista
Cerca del mar porque yo...nací en el Mediterraneo
dimecres, d’agost 30, 2006
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2 comentaris:
mmmmmmmmmmmmmmmmmmm................. que es eso que huele tanto???
mmmmm me parece que ya huelo a mar!!
aunque hay que reconocer que el mar de salou aparte de ser triste, es repugnante xD
Pero bueno...es mar
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